¿Libertad en internet? Ubicándonos.

23 ene

berlin

Asunto complicado que intentaré resumir lo más posible.

Libertad no es gratuidad.

Desde el cierre de Megaupload me alarma de forma notable la incomprensible ecuación que muchos han hecho de Libertad= contenidos gratuitos. (Abucheen. Sigamos).

Lo que me alarma del cierre de megaupload no es que cierren una empresa que pueda tener una actividad ilegal (en principio ellos no se hacían responsables del material alojado; pero si premiaban a los usuarios para que lo subieran, es otro asunto). A mí me alarmó la forma cómo se hizo. Me da la sensación (y es una sensación, sé nada de legislación estadounidense) de que ha sido un golpe de estado del FBI. Desde mi punto de vista, eso es lo protestable. Eso, y que no hayan sido capaces de detener algo muchísimo más grave, como es la pedofilia en internet, porque no hay una industria detrás que se vea perjudicada.

Y aquí viene mi segunda alarma. Una oleada de gente ha alegado que el cierre de megaupload es un atentado contra los derechos (¿qué derechos?) y contra la libertad de uso de internet (¿qué libertad?). E, incluso, se han atrevido a declarar una World Wide War. O World War Web. O alguna barbaridad semejante.

Pero vayamos por partes.

¿Y cómo compartimos contenidos legales?

Megaupload es una herramienta para compartir archivos pesados. Como esa herramienta, hay muchas más. De ese tipo (que están empezando a cerrar) o de otros tipo SugarSync o Dropbox. Así que ha sido una faena para todas aquellas personas que usaban Megaupload para trabajar y que han perdido contenidos, pero hay otras herramientas que lo sustituyan.

El tema difícil: los derechos de autor (los derechos de autor NO son Ramoncín).

Los derechos de autor. Tema escabroso donde los haya. Yo no sé nada o casi nada de derechos de autor. Pero vamos a funcionar por instinto.

- Alguien hace un trabajo, debe recibir una remuneración. Sea cual sea su trabajo.

En eso estamos de acuerdo. ¿Dónde entra la discusión?

- Cómo funciona esa remuneración. Y quién es el que paga.

La SGAE con su apestosa política de derechos de autor y su forma de comunicarla y exigirla, y algunos de sus miembros (que se nombran portavoces de un sector que los rechaza) ha hecho que la opinión pública se vuelva contra los autores. Y autor es Alejandro Sanz, sí (experto en meter la pata, además). Pero no solo. Y lo de “los músicos están forrados, me bajo su música porque les da igual” no es así. Músicos forrados son un porcentaje muy bajo de la industria. Pero vale, de acuerdo. El tema derechos de autor, está mal gestionado (también para los músicos). Comprarse discos, casi nadie lo hace ya, y la industria se muere. ¿Se MUERE? ¿La industria o la música? Se muere algo obsoleto. Llega Spotify.

Derechos de autor y políticas mal planteadas y peor ejecutadas. La ley SINDE. Y la revolución del usuario. Un usuario mal acostumbrado a no pagar por consumir. Y a no pagar y a ELEGIR cómo consume. ¿Cuál es el problema? Que a ese consumo libre y diferente del usuario, la pesada industria (audiovisual) no ha sabido sacarle partido. ¿Por qué? Porque buscan modelos de conseguir dinero como había antes: metiendo bloques de publicidad. Tremendo error. Hay más formas. Pero es mejor negarse en banda y decir que la piratería mata la industria. Cuando lo que mata la industria es la cerrazón de la propia industria.

Hablemos, entonces, de la industria.

La industria del cine y la televisión. Generan unos contenidos. Los venden y obtienen dinero directo. O los proyectan y obtienen dinero de la publicidad (simplificando mucho). La industria (activa) decide qué, cuándo y dónde (en la tele, en el cine). El usuario (pasivo) lo ve. Pero el usuario ha dejado de ser pasivo. Es activo, conoce y exige. Y la industria no se mueve. “Ve las cosas cuando yo te diga; y con 20 minutos de publicidad”. Y el usuario piratea. ¿Es sólo la gratuidad? No sólo. Es la libertad de elegir cuándo, cómo y qué. Pero la industria no está a la altura. Y en este país no terminan de aterrizar alternativas. ¿Por qué no puedo ver Mad Men al día siguiente a su emisión en USA de pago? ¿Por qué no puedo ver Homeland de golpe si me apetece? Con contenido pirata lo puedo hacer. ¿Y qué hace la industria? Nada. Llorar. Y morir, como el cisne negro. Y echarle la culpa al usuario. Su consumidor potencial.

La industria musical sigue aferrada a la venta de discos (por la que los grupos apenas ven beneficio, por otra parte). Y llega iTunes y demuestran que otra forma es posible. Y llega Spotify y demuestra que otra forma es posible. Y llegan grupos que usan internet a su favor. Muchos grupos. ¿Y la industria? Erre que erre que internet les va a matar. Y te meto 50 € de entrada en los conciertos y sin pestañear (mientras las salas pequeñas se asfixian). La industria, lo que “los mayores” conocen por “industria musical”, hace rato que murió. Hay otra forma de hacer las cosas, pero no lo han entendido. Es muy cómodo criticar sentados en un sofá de cuero a años luz de la realidad.

¿Y qué pasa con los usuarios?

No soy hard user de descargas, pero en mi peril internetero he pasado ya por napster, imesh, soulseek, y algunas más que no recuerdo, hasta las actuales). Bajaba música antes de spotify (aunque soy de la que sigue comprándose cds, una romántica). Y me he bajado pelis y series aunque no he dejado de ir al cine por eso (lo cierto es que no soy buen ejemplo, porque ni en original ni en pirata soy una gran consumidora ni de series ni de pelis en casa). Pero siempre he tenido claro que es contenido pirata. Nunca me he sentido con la legitimidad de reclamarlo como mi derecho. ¿Derecho? Derecho es que me lo ofrezcan en la biblioteca/ videoteca pública. ¿Que era guay tenerlo y que, en mi caso, me ha permitido descubrir muchos músicos? Sí, pero también hizo que me descargara mucha música que nunca escuché. Nunca he descubierto tanta música como ahora, con Spotify. ¿Pero verlo en internet un derecho? No estoy de acuerdo. Hay unos contenidos que quiero usar, pues hay que “pagar” de alguna forma.

¿Pagar? Pero si en internet, todo es gratis.

A no ser que tú como consumidor te valores como “algo gratis”, la respuesta a eso es NO. Utilizar Facebook o Tuenti o Twitter, o incluso Google, no es gratis. Es como estar expuesto al bloque publicitario de la televisión todo el rato. Y no es la exposición a banners. Es mucho más. Cuando navegas por internet, lo haces a través de compañías privadas (hablo de la norma, no de los que habéis conseguido navegar por sitios open source con sistemas operativos distintos a la media). Y al usar compañías privadas te conviertes en un usuario con un valor. Tu “valor” varía dependiendo de la cantidad de datos que tenga de ti esa compañía (todos tus datos, como Google, muchos, como Facebook, algunos, como Twitter). Los anunciantes pagan por esa información, ya sea para enseñarte anuncios de acuerdo con tu perfil, ya sea para ofrecerte otros servicios premium o adaptados a tus gustos, intereses, edad, etc. ¿A Facebook le importa qué música te gusta? No. A Facebook le interesa saber cosas de ti para poder venderte más caro. Sin más. Y no pasa nada. A ese coste nadie le da importancia.

¿Qué quiero decir con esto? Estoy matizando la frase con la que cerré el anterior epígrafe. Hay que “pagar” de alguna forma. Y “de alguna forma” no siempre significa que el usuario ingrese 4,99 € al mes para disponer de toda la música que quiera (o casi) sin cortes publicitarios. Significa que pueda escucharla con anuncios (gratis) o de pago (a un coste razonable). Spotify ya lo ha hecho. Es fácil. Es asequible. Es útil (multiplataforma). Pero también significa que hay otros modelos en los que no hay coste para el usuario, pero el contenido es legal. Y la inversión se recupera.

¿Qué pasa con las series? ¿Para cuándo Netfix en España? Si hay la misma disponibilidad que si las descargas fuesen piratas (rapidez de disponibilidad de contenidos subtitulados, toda la base de datos disponible) pero a un precio razonable, ¿qué pasaría? Tarifa plana o pay per view. Y la ventaja del HD. Y la ventaja de no necesitar almacenar. Y la ventaja de no tener que descargar (que es un rollazo tremendo). ¿Y si el usuario no quiere pagar? Publi. ¿Y si la publi no funciona? No soy publicista, pero se me ocurren unas cuantas formas de recuperar la inversión. ¿Si yo soy Armani y negocio la publicidad de los trajes de Mad Men, qué me interesa más, 4 millones de usuarios en EEUU y ya, o en 48 horas 30 millones de espectadores a lo largo de todo el mundo? Si soy Armani casi que me da igual que la descarga sea legal o ilegal, siempre que llegue a esos 30 millones de espectadores. Pero si yo (la productora), le ofrezco esas 30 millones de descargas a la marca, en 48 horas ¿qué no puedo cobrar? Creatividad, industria, creatividad. Sois mayores, pero no tanto. Aferrándonos a lo que teníamos está claro que la industria muere. Y se lo merece.

El usuario lleva 14 años consiguiendo los contenidos gratis. No va a ser fácil convencer, convencernos, de que ahora ya hay que pagar. Es una cuestión de sensibilización de los consumidores. Está claro. Pero desde luego esa sensibilidad no van a salir de leyes como SINDEWERT o SOPA o PIPA. Más bien al revés. Unos buenos servicios alternativos solucionarían el problema. Los artistas no son los enemigos, pero ahora lo parecen.

Las operadoras y el gato al agua.

Y una última cuestión y para mí la más importante. Las operadoras. ¿Nadie se plantea el tremendo precio de las operadoras? ¿Por qué no se carga contra ellas? Pagar de 30 a 60 € de internet en casa, más de 40 a 100 € en el smartphone/tablet hace un consumo de 70 a casi 160€ mensuales de internet. Añadir a eso spotify + youzee + pay per view+ applestore pueden hacer llegar las facturas a 200€ mensuales. No es viable si se quiere pedir a los usuarios que paguen y menos en la situación actual. O bien las operadoras bajan los precios o bien los mantienen pero incluyen paquetes de contenidos, como las teles, manteniendo las tarifas actuales. Pero 200 € de internet al mes es una barbaridad.

En lo que no voy a entrar, por obvio, es en lo de “la cultura tiene que ser gratis” sin un modelo sostenible a cuestas. Porque no sólo hay que pagar a los artistas (que para mí son unos trabajadores más), si no que hay que pensar que detrás de cada proyecto hay un sinfín de trabajadores que tienen que recibir un sueldo digno. Si alguien de los que me dicen “cultura gratis” me explica de dónde se saca el dinero para pagar desde el servicio de limpieza de un plató, a todos los técnicos y personal que trabaja en una producción, perfecto. Pero el gratis por el gratis, o peor aún, gratis “porque los artistas tienen que pasar hambre” ni lo considero.

Por supuesto que considero que internet es mucho más. Sólo ofrezco una reflexión sobre la industria pesada, la inamovible, la que no hace más que amenazar con morirse porque no saben encontrar soluciones. Pero internet es mucho más, insisto. Hay grandísimos y muy buenos ejemplos de cómo sacar ventaja a internet. De crowd funding y mil inventos más. Gente que ha dado a conocer su obra usando las muchísimas posibilidades que ofrece internet. Pero pedir a la industria tanta renovación, me temo que no es un objetivo realista.

La foto, mía, de Tempelhof en Berlín

** Todo esto sin entrar en lo que para mí es el verdadero debate de fondo: ¿el sistema económico se tiene que basar en el consumo? Pero si entro ahí, ya no salgo. **

¿Qué regalo? edición 2012

29 dic
La gioconda se monda de miguel rejas

La Gioconda se monda de Miguel Rejas

Dado el éxito del post del año pasado, vuelvo sobre propuestas de regalos navideños que me gustaría regalar (o voy a regalar o he pedido que regalen). Sin ánimo de ser una gurú del regalo, vaya por delante.

¿Qué regalo?

1. TOLETIS. Repito del año pasado el libro que más he regalado. El más especial. Un libro de autor, de diseño, de cuentos, un universo sobre una nube donde está cuidado hasta el más mínimo detalle. Con ilustraciones de Elena Hormiga y textos de Rafa Ruiz, podéis comprar Toletis (cuentos para niños de 0 a 100 años) en la Galería Mad is Mad (Pelayo, 48, Madrid).
2. El Comidista. El libro de recetas de Mikel Iturriaga. Fáciles, divertido y con canciones para cocinar cada receta. Un imprescindible para aficionados y para neófitos.
3. Un cuadro de Miguel Rejas (que puedes comprar en www.artrastos.com). Humor y diseño revisando a los clásicos.
4. Una Lomokino super 35 Para grabar con carretes tradicionales películas antiguas. Una maravilla. Haz clic aquí para ver el producto. Puedes encontrarlo en Lomography shop.
5. Entradas para ver “Life&Death of Marina Abramovic” en el Teatro Real con Willem Dafoe y Anthony (de Anthony and de Johnsons).
6. Un taller de cocina de Apetit’oh (c/ Garibay, 6 ). No existe mejor forma de pasar 3 horas entre fogones. Aprendes, te diviertes…. ¡y te lo cenas! Porque la cocina es mucho más que cocinar, y porque Ruth y Concha han creado un lugar lleno de encanto con una programación de talleres inmejorable. Tanto si no has cogido una cazerola en tu vida como si eres un cocinillas:  hay sitio para todos.
7. Mister Potato es mucho más que una cabeza con complementos. Para los friki-coleccionistas de Mr Potatos, este caracterizado como Elvis (Mr.Potato Elvis)  es insuperable. También hay en versión Kiss y casi todos aquellos que puedas imaginar.
8. Un jardín de setas  Una imagen vale más que mil palabras… ¡volvamos a las raíces!
9. Un collage de Rubén B (expuestos ahora en Espacio Brut ). ¿Quieres ver uno? Haz clic aquí
10. En la tienda de Moleskine tienen ediciones especiales como esta  de la Guerra de las Galaxias. También de PacMan, El Principito… Para muy fans de Moleskine…

¿Dónde puedo comprar?

- Mad is Mad. Una galería con arte a precios asequibles. En Pelayo, 48. La exposición actual ha llenado la galería-tienda de regalos maravillosos.

- Graphic Book Una librería de Diseño Gráfico. En la planta de abajo tienen expuesto el trabajo de jóvenes diseñadores que pueden solucionar de forma original tus regalos de reyes.

- Para mí, la tienda más divertida de internet:  Quelovendan.com (de los creadores de “No puedo creer”).

- Una imprescindible: la  tienda de CaixaForum de Madrid.

- Nest en la Plaza de San Ildefonso, en Malasaña. Una de las primeras tiendas en darle el tono francés que empieza a tener Malasaña. Una tienda de detalles, con cosas para bebés. Muy chic. Los papeles de regalo son fantásticos y las tarjetas, muy originales.

Y para mí los grandes regalos que siempre quedan como “regalos de última hora” (y no deberían): discos y libros. Mi selección para este año (y no necesariamente publicados este año):

DISCOS
- “Soul Sides” de Bobby Womack
- “Jeff Bridges” de Jeff Bridges
- “The Old Magic” de Nick Lowe
- “Journey” de Hot ‘n’ Spicy
- “Chateau Revenge” de The Silver Seas

-”Delta” de Hyperpotamus
- “God Willin’ and the Creek don’t rise” de Ray LaMontagne and the Pariah Dogs
LIBROS:


- “Electrónica para Clara” de Guillermo Aguirre
- “Ilustrísimo Sr. Cohen” de Alberto Manzano (ed.451)
- “La vida es buena si no te rindes” de Seth (Sins Entido)
- “El ángel rojo” de Alfonso Domingo (Almuzara)
- “El final del amor” de Marcos Giralt Torrente (Páginas de espuma)

(Y recuerda, si compras en comercios pequeños, en sitios que aún sobreviven a pesar de la crisis, estarás ayudando a tus vecinos, a tus amigos o a alguien como tú: apuesta por el comercio pequeño)

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Creatividad

14 nov

La capacidad de solucionar problemas de forma creativa no sólo nos distingue del resto de los animales si no que nos distingue entre nosotros, ya dentro de nuestra especie.

La creatividad es también la capacidad de utilizar las cosas para algo diferente para lo que habían sido creadas. Y no hablo del uso posible o el uso probable. Es algo más.

La creatividad es jugar con los ingredientes. Sean estos palabras, ecuaciones, alimentos, colores o formas.

Seguir para no conformarse con la solución evidente.

Creatividad es fundir una canción y un clásico:

… O transformar una canción en un nuevo mundo:

De profesión, Community Manager

9 nov

CM

Primero fue la profesión y luego el término.  En algunos casos, la progresión no significó, al principio, más que un aumento de volumen de trabajo. “Ya que llevas la web, encárgate también del facebook”. Y con ensayo y error (más errores que aciertos) y sujetándonos como podíamos a los cambios constantes de facebook, abrimos nuestras páginas a otro lenguaje, otro espacio y otra forma de comunicar. Como pudimos, también, fuimos abriendo cuentas en las distintas redes sociales que iban apareciendo, formándonos en ellas muchas veces sobre la marcha, mezclando nuestras cuentas personales en el asunto.

Mientras la actualización de las redes sociales de una web, una empresa o una marca dejaba de ser “colgar un enlace de los post/ artículos publicados” y comenzaba a tener una entidad propia, comenzaron a surgir los primeros cursos de formación de profesionales y se empezó a hablar de Community Manager (desconozco de dónde o cómo surgió el término). Internet había “creado” una nueva profesión.

Y a toda profesión le llega un boom y fue uno de los perfiles más demandados en ofertas de empleo hace unos 2 ó 3 años. Sin saber muy bien para qué, las empresas querían tener un community manager en sus plantillas. Y como no sabían muy bien para qué, no sabían muy bien en qué consistía exactamente su trabajo. De ahí que se contratara a gente no ya sin formación (obvio al principio) y sin experiencia (obvio, también), si no que tenían poca idea del sector.

¿Qué es un Community Manager? ¿Un periodista? ¿Un informático? ¿Un sociólogo? ¿Un geek que se pase el día pegado al ordenador? ¿Alguien que tiene muchos followers en twitter? No hay una respuesta única, pero yo sí creo que tiene que ser una persona con formación en humanidades y experiencia en internet.

Un Community Manager (aunque la etiqueta se ha quedado pequeña y deberíamos ampliarla a un Estratega en medios sociales) es la persona encargada de hablar, conversar, dialogar y escuchar en tiempo real a través de los canales de comunicación 2.0 que una empresa decida habilitar a partir de una estrategia en dichos medios.

¿Y qué habilidades debe tener un Community Manager (antes), Estratega Social 2.0 (ahora)? ¿Qué recomendaciones hago, desde mi humilde experiencia, para trabajar mejor en redes?

- Buen dominio del idioma/ idiomas con los que la empresa se quiera comunicar. Imprescindible examen de redacción. Imprescindible evaluar su capacidad de síntesis. Imprescindible evaluar la ortografía (atrás quedó el internet del “no importa tener faltas, esto es internet”).

- Conocimiento exhaustivo de la marca (empresa, web, colectivo) y sector para la que se trabaja. Cuando se “habla” a través de cuentas corporativas, el mensaje es corporativo. Hay que diferenciar (mucho) una cuenta personal de una “oficial”. Hay que dominar, también, el vocabulario y conocer a los usuarios de cada sector.

- Capacidad empática. En redes sociales hay que tener una escucha activa. Hay que saber responder a lo que el usuario pide. Hay que ser capaz de no alimentar a los trolls. Ante un ataque, mejor respirar dos veces, salir a fumar o a comerse una mandarina, y volver.

- Conocimiento de las distintas redes sociales y de cómo es la comunicación en cada una de ellas. No es lo mismo un facebook fan, que un seguidor de twitter, que un amigo en flickr o una persona suscrita a un canal de youtube. Por muy parecidas que puedan parecer algunas redes (Facebook, Google+, Tuenti), cada una tiene un lenguaje, un tipo de usuario y un espacio para comunicar. Observar. Empatizar. No corta/pegar. Conocimiento de las herramientas de medición y analítica web.

- Aprender sobre la marcha. Cuando no cambian las reglas de juego de una red social, cambia su apariencia. Y si no, aparece una nueva. La formación continua (e intensa) es fundamental en esta profesión.

- Saber Rectificar. Todos podemos cometer errores. Errores personales (nos equivocamos de cuenta trabajo/personal), errores de estrategia, errores de comprensión… No pasa nada, es normal trabajando en tiempo real. Rectifica. Discúlpate. Y sigue trabajando. De nada sirve tapar un error chillando más fuerte o recurriendo al manido “y tú más”.

- Ser invisible. Una cuenta corporativa no es una cuenta personal. No se tiene que saber quién está detrás de una cuenta corporativa. Nunca mezclar cuentas personales/ nuestros amigos de facebook con la marca para la que trabajamos. Son cosas distintas. Un amigo no es un cliente. Y si lo es, no por el hecho de que nosotros trabajemos en Vodafone o en Orange. Hay mucho trabajo freelance y hoy podemos estar en una marca y mañana en su competencia.

- Diseño de Estrategia Social: Calidad y cantidad. No siempre nos interesa tener millones de amigos/ seguidores/ fans. ¿Es mejor tener a un millón de usuarios inactivos o a mil que participen de lo que les proponemos?. No estar en todas las redes sociales.  La cuestión no es  ”quiero que mi marca (empresa, colectivo) sea 2.0, voy a abrir cuenta en todas las redes sociales”. No. ¿Dónde está tu público? ¿Qué quieres comunicar? ¿Tienes contenidos para mantenerte activo? Si no los tienes ¿sabes de dónde los vas a sacar? Es mejor no tener twitter que tenerlo inactivo (como es el caso de muchos políticos españoles).

- No trabajar en pijama. Hay muchos CM/ SMS que son freelance y teletrabajan. Trabajar en pijama mental o físico se puede traslucir al timeline de cualquier red social. “No me va youtube” tuiteaba el CM desde la cuenta de twitter de Tentaciones de El País comentando el concierto de Cold Play de Las Ventas de hace unas semanas. En mi opinión, un gran error en Social Media.

- No basta saber cómo funciona una herramienta. Hay que conocerla en profundidad.

- Transparencia. En internet todo se sabe. Ser lo más honestos posibles nos librará de muchos problemas.

- Pasión. Si no te apasiona la comunicación a través de redes sociales es mejor que busques otro trabajo.

- Sentido común. Todo este “decálogo” de reflexiones confluyen en la más importante. El sentido común. No hagas nada en redes sociales que no harías en tu relación carne y hueso con el cliente.

La oportunidad que nos da internet de escuchar a nuestros usuarios, de responderlos, de ver cómo reaccionan a lo que publicamos, a lo que transmitimos, de ver el efecto de nuestra estrategia como marca (empresa, web, colectivo) y poder ajustarla con mayor precisión, debe ser tenido en cuenta desde las empresas como un pilar estratégico. No somos becarios. “Los de administración, que lleven el facebook, que Fulanito tiene muchos amigos”. No. No es eso.

Los Estrategas Sociales, o Community Manager (o como nos rebauticemos) somos la voz, los ojos y los oídos. Más cerca que nunca del usuario. Para bien y para mal.

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No a la violencia doméstica. Ninguna.

9 nov

La opinión pública es unánime en su rechazo a la violencia doméstica, pero parece que sólo cuando se produce en una dirección: el hombre que maltrata a la mujer. Sin embargo, en el caso de parejas homosexuales, la violencia de género hasta se ridiculiza, llegando a titular “El Mundo” “pasión en el gym” al asesinato de un hombre a manos de su expareja.

En el caso de la violencia de mujer a hombre, el rechazo no es sólo inexistente, si no que parece que se aplaude.

La música, que como demostración cultural que es, bajo mi punto de vista, tendría que tener un ánimo más progresista, nos regala joyas (actuales) donde de una forma u otra una mujer maltrata a un hombre. He aquí algunos ejemplos:

Please don’t leave me” de Pink

“Smile” de Lily Allen

“Cuánta decepción” de Vega

Creo que debemos denunciar socialmente cualquier tipo de violencia doméstica se produzca entre los interlocutores que se produzca (hombre-mujer, mujer-hombre, mujer-mujer, hombre-hombre, padres-hijos, hijos-padres).

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Que no nos representan

24 may

Enn #Acampadasol con el #15M y #Democraciarealya. Porque no nos representan. A nadie.

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¿Qué regalo?

21 dic

Me gusta mucho pasear y mirar. Esos paseos incluyen internet. Y entre tanto paseo y tanta navegación, me permito dejar una lista de objetos irresistibles para regalar estas navidades:

Toletis” de Rafa Ruiz es quizá una de las joyas literarias más bonitas que he visto. Un cuento para lectores de 7 a 107 años, con unas ilustraciones maravillosas de Elena Hormiga. La tipografía es comprada (y ganadora de un concurso en los tiempos en los que la tipografía pierde progresivamente protagonismo). El lomo, cosido a mano. Cada detalle lleva la mágica sombra del autor. El libro lo podéis encontrar (creo que exclusivamente) en la galería Mad is Mad en la c/ Pelayo, 48. En esa galería podréis encontrar más regalos: arte a precios asequibles (ilustraciones, pequeñas esculturas), bolsos y monederos de Peseta, algunas camisetas, y pichiflores artísticas varias de buen gusto y gran originalidad.

Dentro de los libros originales, “La España Fantasma“, un proyecto de Kurioso, tiene un papel destacado. A @kurioso se le ocurrió fotografíar un país que vivía una final de fútbol. Convocó a través de un tweet a hacer fotos en la final del mundial de Sudáfrica a una España desierta y el fruto de esa iniciativa se ha convertido en un libro que se puede comprar a través de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Por 18 € te lo entregan en tu oficina más cercana en un plazo de unos 8 días. ¿Y lo mejor? Los 18 € van, íntegros, para Save The Children.

Este fin de semana estuve en “Nómada Market“, una iniciativa de nuevos diseñadores (salidos del germen de Ballesta y el Tribal) donde 160 artistas daban a conocer y comercializaban su trabajo. Lo cierto es que no vi demasiadas cosas que me gustaran: más Malasaña, que está muy visto. Adolecemos de una generación con cuatro referentes: clics de playmobil, Alicia en el País de las Maravillas, Tim Burton y el baúl de la abuela y, combinando esos elementos, tenemos camafeos, collares, diademas y tocados como para rellenar un 60% largo de los puestos del mercadillo. Aburrimiento. Pero hubo algunas cosas que me llamaron la atención:

Una ilustración de Clara Luna Anzuelos de Palabras” que podéis encontrar en su blog y que, quizá a través del formulario de contacto, podáis conseguir (y con la que, sin su permiso, pero espero que no le importe, ilustro este post).

Una firma de camisetas, “New Inks on the Block que, aunque es poco novedosa (marchando una de camisetas indies con referentes infantiles de los 80), me gustó. En especial una camiseta que no puedo enlazar porque su web, oh horror de los horrores, está en flash y sin URL rewritting (luego querrá posicionar la paginita y le costará un dineral). No es nada diferente al indie con referencias a la infancia de los 80 de tantas y tantas marcas, pero tiene algo. Pegas: no es Zara Online, así que tiene de 7 a 9 € de gastos de envío o bien, puedes acercarte a su almacén en Vallecas a recoger el pedido que se hace vía mail o por teléfono.

En el universo camisetas destacan (para mí) Tolky Monkeys . Néstor y su troupe (con quien he coincidido en sitios tan remotos como la feria Who’s next? de París, Nuevos Ministerios en plena huelga de controladores o el propio Nómada Market) se esfuerzan por su pequeña (cada vez menos pequeña) empresa y por hacer las cosas con cabeza, con sentido, con gusto y bien. Camiseta de calaveras rosas ¿qué más se puede pedir?

Otra curiosidad del Nómada Market que aún estoy pensando si me gustó, es la propuesta “PrePapá” de Cuatro Tuercas. Una colección de objetos para el futuro padre que van desde una camiseta con bebé dentro a una guía de uso con información práctica bastante curiosa. En la actualidad, aunque conozco a algún que otro papá, no les veo yo muy por la labor de tomarse la paternidad en serio desde antes del parto, pero si ustedes tienen el placer, pueden echarle un ojo a la web.

Alejándonos de lo oficialmente independiente, aterrizamos, vía web, en una de mis tiendas favoritas, “Que lo vendan“. “Que lo vendan” es un negocio surgido del blog “No puedo creer que lo hayan inventado” del que soy muy fan. Elegir un sólo producto de esta tienda es misión casi imposible (los peluches atropellados me encantan, pero ¿y los cubitos de hielo en forma de dentadura postiza?), pero creo que el sello “Me gusta de Facebook es un regalo 10. Recomiendo un paseo largo y con tiempo por esta web. Tienen un periodo de entrega mínimo (no sé ahora en fiestas qué tal) y la gestión es impecable.

Ya he hablado por aquí de Chispum, los fabricantes de vinilos que más me gustan; de ellos destaco la serie urbanita o la serie amor. Los nuevos modelos que están publicando en su facebook son cada vez más bonitos, más creativos y más originales.

Volviendo al mundo Geek, no sé si lo que voy a contar es habitual, pero en mi caso, lo es. Todos los días me preparo un café enorme en el trabajo (o un té, según el día). Cuando quiero llegar del microondas a mi sitio, casi se ha enfriado. Pero, además, puedo tardar una o dos horas en tomármelo así que, cuando al fin llega a mi boca, está congelado. El calienta tazas USB es un invento que vendían en Juguetrónica pero, al perder contacto con el enlace sindical del sitio, no sé si lo siguen vendiendo. Un chisme que, conectado al ordenador, mantiene a la temperatura deseada las tazas (o lo que hay dentro, mejor dicho). Lo he encontrado, también, aquí.

Víctimas del celuloide sigue siendo una de mis tiendas fetiche a pesar de haber cambiado siete millones de veces de emplazamiento en el último año. Por lo visto han vuelto cerca de su localización original, al lado de la calle Santiago, pero por si acaso, lo mejor es hacer pedidos online de cosas como este Barquito- Tapón (Tapón universal flotante para bañera) o “I tie you“, una funda de almohada para no dormir.

¿Que ya has regalado eso otras veces? Pues sorprende regalando un taller de cocina en Apetit’oh. Apetit’oh es un acogedor local donde imparten cursos y talleres de cocina. A partir de todos los niveles, en una amplísima gama de horarios y con multitud de propuestas donde elegir. Me declaro adicta a Apetit’oh y muy fan de Ruth y Concha, su madre, que tan bien lo están haciendo. Tanto para un taller de croquetas como para uno de cocina creativa, Apetit’oh es el sitio.

Puede ser que, finalmente, te decantes por un regalo más clásico: un bolso o una cartera. Pero no tienes por qué limitarte a lo de siempre (ECI, Salvador Bachiller, los chinos….). Regala un bolso de Nere Denda, una tienda artesanal de bolsos situada en la calle Castelló, 38. Las hermanas Olasolo, propietarias y diseñadoras de la tienda, os ofrecerán, seguro, el regalo más acertado.

Y para los más geeks, una aplicación para Iphone que viene con juego y un divertido corto; se llama “Náufrago” y se puede conseguir en la App Store.

Los discos que no deben faltar en la bolsa de los RRMM:

- Imelda May, Mayhem

- DePedro, Nubes de Papel

- The Weisstronauts, “Featuring” Perky,

- Ray LaMontagne, God Willin’ & the Creek don’t Rise

- Enrique Morente, Omega (para quien no lo tenga)

Y un libro, “Hecho a mano” de Don Lepard. Todos los secretos para cocer un buen pan.

En la sección peques, cualquier librería puede asesorar mejor que yo (La Mar de Letras, Biblioketa, Kirikú y la Bruja…). Pero no paséis las fiestas sin regalar “Tú eres mi héroe” de Juan Carlos Chandro, a los más pequeños de la casa. Vestidlos en www.rockmemum.com o en www.rockillos.com y no os olvidéis visitar www.alvaforkids.com en la calle Espíritu Santo, y CoolKids, muy cerquita del Retiro (por Príncipe de Vergara).

La ilustración de este post es de la que hablo de Clara Luna. Preciosa.

Una canciónNuthin comin’ good  this Christmas” de The Weisstronauts.

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